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¡SANTA NO TRAERÁ REGALOS ESTE AÑO!

El poder persuasivo de la navidad: entre la magia y el castigo.

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Se acerca Navidad y con ella suelen aparecer algunas de las frases preferidas de los adultos: “Si te portas bien Papá Noel te va a traer muchos regalos”, “Te estás portando mal, este año no hay regalos”, “Santa te está observando, él anota todo en una libretica y está diciendo a ese niño no le daré regalos”, “Si no ganas el año olvídate de regalos”, “Papá Noel o el Niño Dios te van a traer solo carbón por grosero y flojo”, “Tienes que estudiar para poder tener en diciembre lo que quieres”, “Tú única responsabilidad en la vida es sacar buenas notas, si no lo haces olvídate de regalos”.

¿Te suenan familiares alguna de estas expresiones?, o quizás, ¿te hacen eco todas?

Todo un despliegue de coerción y coacción a través de la palabra, que, aunque en algunos casos son una constante durante todo el año, se intensifican en esta época.

Este tipo de expresiones, se han vuelto lugares comunes, una especie de juego, y en muchos casos no dudo que se empleen sin intención de generar culpas, miedos, intimidación, impotencia, y/o amenaza en el menor, pero todas denotan MECANISMOS PUROS DE ADIESTRAMIENTO, SOBORNOS, FORMAS DE CHANTAJE EMOCIONAL.  No son más que el reflejo de una sociedad soportada en el logro, centrada en la competencia y el resultado. Una sociedad en donde lo que interesa son las “notas”, la “buena conducta”, una sociedad creada por adultos y para ellos en la que importa más el hacer que el ser; la persona.

En esa dinámica conductista clásica se aplaude el discurso persuasivo centrado en una amenaza constante o castigo prolongado velada tras la magia, y lo hermoso de la navidad.

“Controlar” la conducta de un niño mediante el chantaje no es una opción en la Crianza respetuosa. Por esa razón, los psicólogos contemporáneos hemos alertado sobre todos los efectos negativos de ese accionar. En este caso, como consecuencias a corto plazo, destaco: niños fácilmente influenciables (con el riesgo que esto implica en sus relaciones sociales), desconexión, relaciones tensionantes entre padres e hijos (lucha de poder dependiendo la edad), niños que tienden a ser volubles emocionalmente, que generalmente no siguen la norma realmente desde el aprendizaje. Por tanto, no logran generalizar a otras situaciones; niños con dificultades para toma de decisión y resolución de conflictos. Asimismo, a largo plazo nos encontramos con adolescentes y adultos sin una real autonomía, a quienes les falta individuación y libertad de decisión. Se asumen como personas a las que suele motivarlas el objeto, lo externo, de allí que se vuelvan susceptibles ante el fracaso, sean poco tolerantes a este y tiendan a la irresponsabilidad emocional.

De manera inmediata aplicar el chantaje emocional en niños, quizá puede ayudarte a que te “estreses o te canses menos”, a tomar las decisiones por ellos que te resultan más cómodas o a conseguir que hagan todo lo que tú quieres sin la más mínima posibilidad de protestar. Pero ¿Qué pasa a corto, mediano y largo plazo? Créeme que esta estrategia puede resultar extremadamente peligrosa.

Repensemos y resignifiquemos esa asociación que hacemos de la navidad, no dejemos que la magia, los lazos familiares, la conexión pura, el amor y todo lo hermoso de esta época, se pierda en lo banal y se asocie con sobornos. Ten presente que disciplinar es educar, disciplinar jamás será sinónimo de chantajear o manipular.

Este artículo es una invitación a excluir del vocabulario estas frases domesticadoras, a no utilizar el chantaje emocional porque es una estrategia tan desesperada y triste como dañina para nuestros niños.

Para mayor información al respecto de este articulo, puedes comunicate con Diana Gómez por +57-3022195043 o al correo electrónico dianycgomezm@hotmail.com que gustosamente te atenderá 

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