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Tercer mandamiento: el nombre de Dios

El Decálogo es el título que se le da a los “Diez Mandamientos”. El primero ordena poner a Dios como EL ÚNICO, limitando la adoración exclusiva para Él. El segundo enfatiza que el acercamiento, la devoción a Él debe hacerse sin imágenes, con una correcta percepción: DIOS ES ESPÍRITU. Este tercer mandato demanda respeto y honra:

cerca de Dios

Por: La Voz del tuy

Para comprender mejor este mandamiento es importante analizar: el significado de palabras claves, los usos incorrectos al “tomar el nombre de Dios”, los usos aprobado en la Biblia y finalmente la sentencia a quienes haga caso omiso de esta orden.

1. EL SIGNIFICADO DE:

a) “TOMAR”: El verbo traducido «tomar» significa literalmente «levantar» o «llevar». Tiene la idea de usar o pronunciar el nombre de Dios con fines egoístas, manipuladores o como cliché.

b) “EL NOMBRE”: En la actualidad un nombre es un medio de identificación. En los tiempos del Antiguo Testamento un nombre representaba al individuo. Se utilizaba no solo para diferenciar a las personas si no también en su carácter, su naturaleza, sus cualidades aún sus defectos. Algunos pensaban que conocer el nombre de un “ser espiritual” les transfería cierto poder (ver Génesis 32:29). En este sentido, el nombre de Dios lo identifica, resume Su dignidad, Sus atributos y Su esencia divina.

c) “EN VANO”: En el hebreo significa “irrealmente”. La frase hace referencia a algo vacío o inútil, falso, insincero o una mentira. La expresión “tomar el nombre de Dios en vano” implica una falta de reverencia o de respeto hacia Dios, significa un desprecio para su persona. Este mandamiento es la regla más descuidada y mal entendida del decálogo.

2. Los Usos incorrectos del nombre de Dios: sirvan algunos ejemplos, como:
a) Citarlo para atemorizar a otros: es una blasfemia, cuenta como una maldición.
b) Jurar falsamente en nombre de Dios, es decir un perjurio.

c) Usar el nombre de una manera manipulante, para fines propios, en encantamientos, brujería y magia.

d) Pronunciar el nombre de Dios livianamente en chistes, en cantos, rebajándolo al nivel humano.

e) Llevar el nombre de Dios con doblez; al profesar fidelidad a Dios y a su Reino y no vivir de acuerdo con su voluntad revelada.

f) Formular promesas o votos a Dios o a terceros sin tener la intención de cumplirlas (leer Eclesiastés 5:1-7). Usando expresiones: «Si Dios quiere, lo haré.» «Si Dios quiere, estaré en la iglesia el domingo que viene» como excusa, esquivando compromisos con alguien cuando se sabe que no va a cumplir.

g) Citar sin reverencia: “Señor, Señor”, “Dios mío”, “aleluya, gloria a Dios”, “ay Dios mío” como muletilla.

3. Los usos correctos del nombre de Dios: Todos podemos y debemos usar el nombre de Dios sensatamente:
– Al confesar ante los demás nuestra fe en Él por medio de Jesucristo (leer Lucas 12:8)
– En las oraciones, peticiones y ruegos a Dios (leer Mateo 6:9)

– En las alabanzas, exclamaciones sinceras de gozo por los favores recibidos por Él (leer Efesios 1:3; 1 Pedro 1:3; Salmos 33:1-3)

– En la cotidianidad de la vida con una sumisión completa a la voluntad y propósito de Dios (ver Santiago 4:15)

– Al hacer a Dios testigo de lo que se está diciendo: toda la verdad (leer Gálatas 1:20)

4. El Juicio a quien toma Su nombre en vano:

La advertencia divina es “porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano”. Dios conoce quien usa su nombre en vano. La sentencia es “culpable” por deshonrar a Dios. Es pertinente recordar que en Su día todos los humanos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que pronunciaron. Jesucristo lo expresó: “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12:36-37). Esto, por supuesto, incluye el uso del nombre de Dios en vano.

Ahora, si recuerdas que usaste el nombre de Dios en vano y sientes tristeza o pena por eso:
– Pídele perdón en nombre de Su Hijo Jesucristo,
– Encomienda tus palabras para no reincidir en este pecado.

– Invoca o “toma Su nombre” de manera justa, sincera y reverente, así lo experimentaras más cercano.

– Acércate a Él leyendo Su Palabra, la Biblia diariamente. Te sugiero un capítulo del evangelio según Juan. Subrayar las palabras “cree” y “vida” porque al creerle, como lo hicieron los personajes que se acercaron a Jesucristo, él les dio vida espiritual y Paz, dos bendiciones disponibles también para ti.

Dios te bendiga.

Por: Jafelli Cabaña de Galindo.